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LA HISTORIA DE VENEZUELA

 
 
 

El país de Venezuela, oficialmente conocido como la República Bolivariana de Venezuela, se ubica en la costa norte del continente Sudamericano. Su territorio abarca aproximadamente 354,000 millas cuadradas (916,445 kilómetros cuadrados), en donde vive una población estimada en 29.1 millones de habitantes. Desde una perspectiva natural, Venezuela es considerada un estado con una biodiversidad extremadamente alta, con hábitats que varían desde las Montañas de los Andes en el Occidente hasta la selva tropical de la cuenca del Amazonas en el sur, atravesando inmensas llanuras y con la costa caribeña en el centro y la ribera del Río Orinoco en el Oriente.

Venezuela está organizada como una república federal presidencialista que está conformada por 23 estados, el  Distrito Capital (incluyendo la ciudad capital de Caracas), y las Dependencias Federales (incluyendo las islas extraterritoriales de Venezuela). Venezuela también reclama como suyos todos los territorios de Guyana al oeste del Río Eseqibo, una extensión de 61,583 millas cuadradas bautizados como Guayana Esequiba o la Zona en Reclamación.  

Entre los países latinoamericanos, Venezuela es considerado como uno de los más altamente urbanizados y la gran mayoría de los venezolanos viven en las ciudades al norte, especialmente en Caracas, la capital, que es también la ciudad más grande de Venezuela. Desde el descubrimiento del petróleo a principios del siglo XX, Venezuela ha sido uno de los más importantes exportadores de petróleo del mundo y cuenta con las reservas de petróleo más grandes de Sudamérica. Anteriormente un exportador subdesarrollado de productos agrícolas como café y cacao, el petróleo rápidamente dominó las exportaciones y las ganancias del gobierno. El exceso de petróleo de los ochenta llevó a una crisis de deuda externa y una prolongada crisis económica, que presentó su máximo inflacionario a un 100 % en 1996 y los índices de pobreza se elevaron a 66 % en 1995. En 1998, el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita del país cayó al mismo nivel que el de 1963, reduciéndose a un tercio de su récord histórico de 1978.

La afortunada recuperación de los precios del petróleo después de 2001 impulsaron la economía venezolana y favorecieron el gasto social, que significativamente disminuyeron la inequidad y pobreza, aún cuando las repercusiones de la crisis global del 2008 generaron un nuevo reverso económico. En febrero de 2013, Venezuela devaluó su moneda debido a las crecientes crisis del país. La escasez de bienes incluyeron papel de baño, leche, harina y otros bienes básicos. Desde noviembre de 2014, la inflación en Venezuela había aumentado a un 54 %. Esta fue una de las principales causas de las protestas venezolanas de 2014.

Historia de Venezuela: Introducción

Venezuela presume de contar una larga e ilustre historia. En 1522, el país fue colonizado por los españoles en medio de la resistencia de los pueblos indígenas de la región. En 1811, el país se convirtió en una de las primeras colonias hispanoamericanas en declarar su independencia, que no se estableció firmemente hasta 1821, cuando Venezuela fue incluida como un departamento de la república federal de la Gran Colombia.  

Venezuela obtuvo su plena independencia como un país distinto en 1830.  A lo largo del siglo XIX, Venezuela sufrió de crisis políticas y dictaduras, permaneciendo dominada por los caudillos de la región (líderes militares) hasta la mitad del siglo XX.

Desde 1958, el país ha tenido una serie de gobiernos democráticos. Los vaivenes económicos de los ochenta y los noventa generaron diversas crisis políticas, incluyendo los mortales disturbios de El Caracazo de 1989, dos intentos de golpe de estado en 1992, y la destitución del presidente Carlos Andrés Pérez por malversación de fondos públicos en 1993. Un colapso en la confianza de los partidos existentes generó la elección en 1993 del ex militar de carrera Hugo Chávez y poniendo en marcha la Revolución Bolivariana, que inició con una Asamblea Constituyente en 1991 para redactar una nueva Constitución de Venezuela.  

Prehistoria de Venezuela

Los historiadores suponen que los primeros habitantes de América llegaron de Siberia atravesando el Estrecho de Bering, propagándose por todo el continente Norteamericano, y después bajando hacia el Centro y Sudamérica en muchas olas de migración.  Existe evidencia de presencia humana en lo que ahora es el noroeste de Venezuela remontándose más de 15,000 años. La agricultura establecida se consolidó alrededor del primer milenio, generando los primeros asentamientos habituales en la región.

Grupos que anteriormente fueron nómadas comenzaron a desarrollar culturas más grandes en Venezuela, culturas que pertenecían a las tres principales familias lingüísticas: caribe, arawaka y chibcha. Para el momento de la conquista española al final del siglo XV, entre 300,000 y 400,000 indígenas habitaban la región que ahora es Venezuela.

Las belicosas tribus de los caribes ocuparon el centro y costa oriental del país durante ese tiempo, viviendo de la pesca y la agricultura itinerante. Diversos grupos arawaka se dispersaron sobre las planicies occidentales y hacia el norte hasta la costa. Ellos vivían de la casa y la recolección de alimentos y ocasionalmente practicaron la agricultura.

Las tribus timotocuicas de la familia lingüística chibcha, fueron las sociedades prehispánicas más avanzadas de Venezuela.  Ellos vivieron en los Andes y desarrollaron avanzadas técnicas de agricultura, incluyendo la irrigación y la construcción de terrazas. Fueron también artesanos expertos, como podemos apreciarlo por los objetos que dejaron como testimonio: ejemplos de su fina alfarería son mostrados en museos alrededor del mundo. Ninguna obra arquitectónica ha sobrevivido a la era precolonial, aún cuando existen algunos sitios más pequeños en la región andina que han sido recientemente descubiertos y serán abiertos al turismo en los próximos años. 

Historia colonial de Venezuela

Retrato de Cristóbal ColónEn el año de 1498, durante su tercer viaje al Nuevo Mundo, Cristóbal Colón se convirtió en el primer europeo en poner un pie en tierras venezolanas. Colón desembarcó en el extremo oriental de la Península de Paria, justo frente a lo que ahora es la ciudad de Trinidad. Al principio creyó que estaba en otra isla, pero la enorme desembocadura del Río Orinoco le indicó que se había topado con algo un poco más grande.

Un año después del descubrimiento de Colón, el explorador español Alonso de Ojeda, acompañado por el explorador italiano Américo Vespucio, zarpó a la Península de la Guajira, en el extremo occidental de la Venezuela actual.  Después de ingresar al Lago de Maracaibo, los españoles vieron a los indígenas viviendo en palafitos (cabañas con techos de paja sostenidos en pilotes sobre el agua). Ellos llamaron a este tierra “Venezuela”, literalmente “la Pequeña Venecia” quizás como una broma sarcástica de marineros, ya que estas rústicas viviendas de junco no se parecían en nada a los opulentos palacios de la ciudad italiana que conocían. El nombre de Venezuela apareció por primera vez en un mapa en 1500 y ha permanecido sin cambio hasta el día de hoy. La Laguna de Sinamaica es considerada el lugar donde los españoles vieron por primera vez los palafitos, y pueden observarse cabañas similares ahí en la actualidad.

Alonso de Ojeda siguió navegando hacia el oeste a lo largo de la costa y exploró brevemente partes de lo que ahora es el país de Colombia. Él vio a los aborígenes locales usando adornos de oro y se quedó atónito por su riqueza. Sus historias sobre una isla con fabulosos tesoros dieron origen al mito de El Dorado, una misteriosa tierra abundante en oro. Atraídos por estas supuestas riquezas, las costas de Venezuela y Colombia se convirtieron en el objetivo de numerosas expediciones españoles, una obsesión con El Dorado los llevó a explorar el interior. Su búsqueda terminó en la rápida colonización de la tierra, aunque El Dorado naturalmente nunca fue encontrado.  

Los españoles establecieron sus primeros asentamientos en suelo venezolano alrededor del 1500, en Nueva Cádiz, una pequeña isla de Cubagua, justo al sur de la Isla de Margarita. La cosecha de perlas les brindó un medio de vida a los habitantes y el pueblo se desarrolló hasta convertirse en un puerto muy activo hasta que un terremoto y una enorme marejada lo destruyeron en 1541. El pueblo venezolano más antiguo que aún existe, Cumaná, en la corte norte, data del 1521 y es un lugar encantador que visitar, aún cuando los terremotos destruyeron gran parte de las primeras obras arquitectónicas coloniales de los españoles

Desde una perspectiva oficial, la mayor parte de Venezuela fue gobernada por España desde Santo Domingo (la capital actual de la República Dominicana) hasta 1717, cuando quedó bajo la administración del recién creado virreinato de Nueva Granada, cuya capital fue Bogotá, Colombia.

Los habitantes de las comunidades indígenas de la colonia y los invasores españoles se diversificaron con la llegada de los esclavos negros, traídos desde África para ser utilizados como fuerza de trabajo en una diversidad de actividades agrícolas.  La mayoría de ellos fueron puestos a trabajar en plantaciones de la costa caribeña. Para el siglo XVIII, los africanos habían superado a la población indígena en términos de número.

Independencia: Historia de Venezuela a principios del siglo XIX

Con sólo unas cuantas minas de oro explotadas, Venezuela permaneció en las sombras del Imperio Español durante sus primeros tres siglos. Sin embargo, el país tuvo un papel más importante a principios del siglo XIX, cuando Venezuela dio a Latinoamérica uno de sus más grandes héroes: un hombre llamado Simón Bolívar.

Venezuela ansiaba liberarse del dominio del Imperio Español, y en 1806 un revolucionario de nombre Francisco de Miranda, encendió la primera llama para lograr este objetivo. Sin embargo, sus esfuerzos para establecer una administración independiente en Caracas terminaron cuando sus compañeros de conspiración lo entregaron a los españoles. Fue embarcado a España y murió en prisión. Bolívar entonces asumió el liderazgo de la revolución. Después de algunos intentos que no tuvieron éxito para derrotar a los españoles en casa, se retiró a Colombia, después a Jamaica hasta que llegó el momento oportuno en 1817.

Retrato de Juan Vicente BolívarLas Guerras Napoleónicas acababan de terminar en Europa y el apoderado de Bolívar en Londres pudo conseguir dinero y armas y reclutar a un pequeño número de veteranos de la Legión Británica de la Guerra Peninsular. Con esta fuerza y un ejército de caudillos de Los Llanos, Bolívar marchó sobre los Andes y derrotó a los españoles en la Batalla de Boyacá, logrando la independencia de Colombia en agosto de 1819. Cuatro meses después en Angostura (actualmente Ciudad Bolívar), el Congreso de Angostura proclamó a la Gran Colombia como un nuevo estado unificando lo que ahora son los países soberanos de Colombia, Venezuela y Ecuador (aun cuando los últimos dos aún seguían bajo el dominio español). Las reminiscencia del evento aún sigue en Ciudad Bolívar y se puede admirar la enorme mansión donde debatió el primer congreso. La liberación de Venezuela llegó el 24 de junio de 1831 en Carabobo, donde las tropas de Bolívar derrotaron al ejército monárquico español.

Aunque Venezuela era considerada la menos importante de las tres provincias de la Gran Colombia, el país padeció la mayor carga de la lucha. Los patriotas venezolanos pelearon no solo en su propio territorio sino también en las tropas que Bolívar dirigió en Colombia y bajando por la Costa del Pacífico. Para finales de 1824, Bolívar y sus asistentes habían liberado Ecuador, Perú y Bolivia. Se estima que un cuarto de la población venezolana murió en las guerras de independencia.

La Gran Colombia y la Historia de Venezuela a finales del siglo XIX

La visión de Bolívar de una república unificada se terminó antes de su muerte en 1830. En su lecho de muerte proclamó: “América es ingobernable. El hombre que se pone al servicio de la revolución ara en el mar. Esta nación cayó inevitablemente en las manos de una turba ingobernable y después pasó a las manos de pequeños tiranos prácticamente iguales.” Desgraciadamente, sus declaraciones no estaban lejos de la verdad. El estado compuesto de las tres provincias, Gran Colombia, comenzó a colapsar desde el momento de su creación; el régimen central fue incapaz de gobernar el enorme país con sus diferencias raciales y regionales. El nuevo estado existió sólo una década antes de separarse en tres países independientes.  

Tras la separación de Venezuela y su salida de la Gran Colombia, el congreso venezolano aprobó una nueva constitución –y aún cuando difícil de creer – expulsando a Bolívar de su país natal. De hecho, tomó a la nueva nación venezolana 12 largos años el finalmente reconocer su deuda al hombre a quien le debía su libertad. En 1842, los restos de Bolívar fueron traídos desde Santa Marta, Colombia, donde murió, a Caracas y sepultados en la catedral nacional. En 1876 sus restos fueron solemnemente transferidos al Panteón Nacional en Caracas, donde ahora reposan en un sarcófago de bronce.

El año 1830, cuando Venezuela obtuvo su completa libertad como un país independiente, marcó el principio de la era de los “pequeños tiranos prácticamente iguales.” El periodo post-independiente en Venezuela fuer marcado por serios problemas gubernamentales que siguieron por más de un siglo. Estos fueron tiempos de despotismo y anarquía, en los que el país era gobernado por una serie de dictadores militares conocidos como caudillos.  

El primero de los caudillos fue el General José Antonio Páez, quien gobernó al país por 18 largos años (1830–1848). Fue un gobierno duro, pero estableció cierta estabilidad política y puso de pie la débil economía. El periodo que siguió fue una cadena casi ininterrumpida de guerras civiles que sólo se detuvieron por otro dictador que gobernó por largo tiempo: el General Antonio Guzmán Blanco (1870–1888). Blanco lanzó un ambicioso programa de reformas, incluyendo una nueva constitución y garantizó cierta estabilidad temporal, pero su gobierno despótico originó una amplia y popular oposición y cuando finalmente dimitió, el país se sumergió nuevamente en una sangrienta guerra civil.

Durante la década de 1849, Venezuela se planteó la cuestión respecto a su frontera oriental con la Guayana Británica (actualmente Guyana), reclamando como propias las dos terceras partes de Guayana, hasta el Río Esequibo. El asunto fue tema de prolongadas negociaciones diplomáticas y fue eventualmente establecida en 1899 por un tribunal de arbitraje, que otorgó los derechos sobre el territorio en cuestión a la Gran Bretaña. A pesar de la sentencia, Venezuela mantiene su reclamo hasta el día de hoy. Todos los mapas producidos en Venezuela incluyen esta parte de Guyana dentro de las fronteras de Venezuela, etiquetada como “Zona en Reclamación.”

Otro conflicto que originó una grave tensión internacional fue el incumplimiento de pagos de Venezuela a Gran Bretaña, Italia y  Alemania sobre préstamos acumulados durante el gobierno de otro caudillo, General Cipriano Castro (1899–1908). En respuesta, los tres países europeos enviaron sus naves a bloquear los puertos marítimos venezolanos en 1902.

Historia de Venezuela en el Siglo XX

La primera mitad del siglo XX fue gobernada por cinco gobernantes militares sucesivos desde el estado andino de Táchira. El de mayor duración y más tiránico de estos fue el General Juan Vicente Gómez, que tomó el poder en 1908 y no dimitió hasta su muerte en 1935. Durante su despiadado gobierno, Gómez suprimió el parlamento, aplastó a la oposición y monopolizó el poder.

El descubrimiento de petróleo en la década de 1910 ayudó al régimen de Gómez a poner en pie la economía nacional. Para finales de la década de 1920, Venezuela era el exportador de petróleo más grande del mundo, lo que no solo contribuyó a la recuperación económica sino también permitió que el gobierno pagara toda la deuda externa del país. Como en la mayoría de los países ricos en petróleo, casi nada de la riqueza obtenida del petróleo llegó a sus ciudadanos comunes. La inmensa mayoría de los venezolanos siguió subsistiendo en la pobreza con poca o ninguna infraestructura educativa o de salud, mucho menos acceso a vivienda razonable. El dinero rápido que provino del petróleo también propició que se descuidara la agricultura y el desarrollo de otros tipos de producción. Era más fácil simplemente importar todo del extranjero, lo que funcionó por un tiempo, pero después resultó ser inviable.

Las tensiones en Venezuela se incrementaron peligrosamente durante las siguientes dictaduras, explotando en 1945 cuando Rómulo Betancourt, líder del partido de izquierda Acción Democrática (AD), tomó control del gobierno. Una nueva constitución fue adoptada en 1947, y el notable novelista Rómulo Gallegos se convirtió en presidente en la primera elección democrática de Venezuela. El inevitable golpe tuvo lugar sólo ocho meses después de la elección de Gallegos, con el Coronel Marcos Pérez Jiménez emergiendo como el líder. Una vez en control, aplastó a la oposición e invirtió el dinero del petróleo en obra pública y desarrollo de Caracas. Él modernizó superficialmente al país pero el vertiginoso desarrollo no resarció las desigualdades económicas y sociales del país, ni reprimió el amargo resentimiento que quedó a raíz del golpe. 

Pérez Jiménez fue derrocado en 1958 por una alianza de civiles y oficiales de la marina y la fuerza aérea. El país regresó al gobierno democrático y Rómulo Betancourt fue electo presidente. Él disfrutaba del apoyo popular y realmente completó su periodo de cinco años en el puesto, fue el primer presidente democráticamente electo que completó su término. Desde entonces, todos los cambios de presidente han sido a través de medios constitucionales, aún cuando la última década ha sido testigo de algunas dificultades.

Durante el mandato previsto del presidente Rafael Caldera (1969–1974), el continuo flujo del dinero proveniente del petróleo fluyó a las arcas del país manteniendo una boyante economía. El presidente Carlos Andrés Pérez (1974–1979) también se benefició de la bonanza del petróleo; no sólo se incrementó la producción de petróleo sino, más importante aún, el precio se cuadriplicó tras la guerra árabe-israelí en 1973. En 1975 Pérez nacionalizó la industrias del mineral de hierro y del petróleo y se embarcó en una ola de gastos; productos de lujo importados se suministraban en grandes cantidades a las atiborradas tiendas y la nación tuvo la impresión que las míticas riquezas del El Dorado finalmente se habían materializado.  

A finales de la década de 1970, la creciente recesión internacional y el excedente petrolero comenzaron a agitar la economía de Venezuela hasta la raíz. Las ganancias petroleras disminuyeron, agudizando el desempleo y la inflación y forzando una vez más al país a adquirir deuda externa. La caída de los precios del petróleo en 1988 cortaron los ingresos del gobierno a la mitad, poniendo en duda la capacidad de Venezuela para pagar su deuda. Las medidas de austeridad fueron introducidas en 1989 por Pérez Jiménez (elegido por segunda vez) generando una ola de protestas que culminaron en la pérdida de más de 300 vidas en tres días de sangrientas protestas conocidas como “El Cacarazo”. Medidas de austeridad adicionales avivaron las protestas que frecuentemente escalaban hasta convertirse en motines. Ataques y demostraciones callejeras continuaron siendo parte de la vida diaria de Venezuela.

Para empeorar las cosas, hubo otros dos intentos de golpes de estado que tuvieron lugar en Venezuela en 1992. El primero, en febrero de ese año, que fue dirigido por el paracaidista el Coronel Hugo Chávez.  Los tiroteos en todo Caracas terminaron con más de 20 vidas, pero el gobierno retuvo el control. Chávez fue sentenciado a prisión por largo tiempo. El segundo intento, en noviembre, fue dirigido por oficiales menores de la fuerza aérea. La batalla aérea sobre Caracas, con aviones de combate volando entre rascacielos, le dieron al golpe una dimensión cinematográfica, por no decir apocalíptica. El Palacio de Miraflores, el palacio presidencial, fue bombardeado y parcialmente destrozado. El ejército fue llamado a defender al presidente y esta vez más de 100 personas murieron.

Corrupción, quiebras bancarias y créditos incobrables acosaron al gobierno durante la mitad de la década de 1990. En 1995, Venezuela fue obligada a devaluar la moneda más del 70 %. Para finales de 1998, dos terceras partes de los 23 millones de habitantes de Venezuela estaban viviendo por debajo de la línea de la pobreza. El tráfico de drogas y el crimen habían aumentado y las guerrillas colombianas habían expandido dramáticamente sus operaciones dentro de las zonas fronterizas de Venezuela.

Hugo Chávez y la Historia de Venezuela en el siglo XXI

Hugo ChavezEn lo que se refiere a política, quizás no hay nada más significativo que un dramático resurgimiento y eso fue exactamente lo que Venezuela atestiguó al acercarse el final del siglo XX. La elección presidencial de 1998 en Venezuela, puso a Hugo Chávez, el líder del fallido golpe de estado de 1992, en la presidencia. Después de ser perdonado en 1994, Chávez se embarcó en una campaña agresivamente populista: comparándose a sí mismo con Bolívar, prometiendo ayuda (y donativos) a las masas más pobres y posicionándose en franca oposición a la economía libre de mercado influenciada por los Estados Unidos. Él prometió una grandiosa, aunque vaga “revolución social democrática y pacífica.”

Sin embargo, después de su victoria en la elección, la “revolución social” de Chávez, fue todo menos pacífica. Poco después de tomar el poder, Chávez se propuso reescribir la constitución. El nuevo documento fue aprobado en un referéndum en diciembre de 1999, otorgándole nuevos y amplios poderes. La introducción de un paquete de nuevos decretos legislativos en 2001 se topó con airadas protestas, y fue seguida de un ataque masivo y violento en abril de 2002. Culminó en un golpe de estado realizado por líderes militares apoyados por un grupo de presión comercial, en el que Chávez fue obligado a renunciar. Él recuperó el poder dos días después, pero esto solo intensificó el conflicto.

Mientras las tensiones populares aumentaban, en diciembre de 2002, la oposición llamó a un paro general en un esfuerzo para derrocar al presidente. La huelga  nacional paralizó al país, incluyendo a su importante industria petrolera y  una buena parte del sector privado. Después de 63 días, la oposición llamó a detener la huelga, que había costado al país el 7.6 % de su PIB y además devastó la economía basada en el petróleo. Chávez nuevamente sobrevivió y proclamó la victoria.

La política nacional continuó siendo inestable hasta que Chávez ganó un referéndum en 2004 y consolidó su ya aplastante poder. Alentado por un apoyo político más grande y con sus bolsillos engordando gracias a los altos precios del petróleo. Chávez, rápidamente se movió para expandir su influencia más allá de las fronteras de Venezuela, llegando a oros líderes de izquierda en Bolivia, Argentina, Cuba, Uruguay, Chile y Brasil. Él se había aliado abiertamente con el régimen de Castro en Cuba, apoyando al exitoso candidato de izquierda de Bolivia, Evo Morales y a los candidatos de izquierda en Perú y México que no ganaron la presidencia.

En 2005, poco después de que Caracas fuera la sede del 6to Foro Social Mundial, Chávez inició un programa altamente publicitado y con dudosas intenciones para ofrecer combustible para calefacción a precios reducidos a las personas pobres en los Estados Unidos. El programa se expandió en 2005 para incluir cuatro de los cinco  barrios de Nueva York, ofreciendo 25 millones de galones de combustible para los neoyorquinos de bajos ingresos a un precio de mayoreo con el 40% de descuento. Aún cuando el programa obviamente ayudó a cientos de miles de neoyorquinos pobres, fue usado como un golpe político al entonces enemigo de Chávez, el ex presidente de los Estados Unidos George W. Bush.  

El final de 2006 se vio envuelto en la antesala de la elección presidencial del 3 de diciembre. El contrincante más cercano de Chávez, Manuel Rosales, acusó al presidente de ofrecer inviables favores políticos y ayuda a otros países mientras que la pobreza y el crimen se incrementaban en casa, y también desafiando a terratenientes (para su redistribución a las personas sin tierras) y a los militares creando una hipotética invasión a los Estados Unidos. Chávez acusó a Rosales de ser un lacayo de los Estados Unidos y se rehusó a debatir con él en TV. Chávez ganó nuevamente con la Organización de los Estados Americanos y el Centro Carter certificó los resultados.  

Chávez salió del closet socialista durante su segundo periodo, además incrementó la obra pública y los programas sociales para beneficiar a los pobres (brindado atención de salud básica a los barrios, por ejemplo) y nacionalizando las empresas más grandes de telecomunicaciones, cemento y acero del país, la mayor parte de su industria eléctrica y muchos hoteles así como infraestructura recreativa y de transporte. También se las arregló para inculcar la idea de la inclusión en política entre la población general mientras que los gobiernos anteriores anteriormente excluyeron descaradamente a todos con excepción de los más altos niveles de la sociedad.

A pesar de contribuir a las enormes inversiones petroleras de Venezuela y a una mejor vida para los pobres, la popularidad de Chávez comenzó a menguar. Las mejoras en infraestructura, como la renovación de puentes y caminos, los brillantes y nuevos trenes subterráneos y teleféricos de barrio conservaron las apariencias, pero la década terminó con Venezuela luchando por combatir una muy grave escasez de energía y agua, una crisis que golpeó el corazón de las clases media y alta. Los apagones generalizados se volvieron habituales en todo el país y Chávez pidió a todos los venezolanos limitar sus baños en regadera a sólo tres minutos (un “baño comunista”, dijo).

A medida que iniciaba el 2010, también lo hacía el racionamiento del agua, donde a Caracas temporalmente le tocó la peor parte: hasta 48 horas a la semana sin agua. Los simpatizantes de Chávez, sin embargo, rechazaron la idea y los racionamientos fueron suspendidos en Caracas, empeorando el problema en los demás lugares y avivando las protestas en Mérida. El ministro de electricidad Ángel Rodríguez fue removido de su cargo debido al desastre, pero los movimientos en el gabinete no terminaron ahí: solo en enero, el vicepresidente y ministro de defensa; Ramón Carrizales y su esposa, la ministro de medio ambiente Yubirí Ortega; y el ministro de banca pública, Eugenio Vásquez Orellana, renunciaron. Los rumores culparon a la crisis de electricidad en desacuerdo con la política gubernamental, aún cuando los tres políticos lo negaron. Un mes después, la crisis de energía empeoró al punto que Chávez declaró un estado de emergencia.

Chávez también aplicó muchas políticas controversiales para combatir la gran inflación y débil economía del país, incluyendo los controles de precio en alimentos básicos, una acción que, por un lado, permitía a las familias comprar la misma cantidad de alimentos básicos con la misma cantidad de dinero a pesar de la inflación; pero ocasionalmente provocaba escasez de alimentos básicos como leche y azúcar por otro lado.  En enero de 2010, Chávez anunció una fuerte devaluación de la moneda conocida como el bolívar fuerte, la primera desde 2005, esto creó un tipo de cambio oficial dual en Venezuela, un movimiento diseñado para impulsar los ingresos de las exportaciones petroleras y limitar las importaciones innecesarias. Sin embargo, las personas de Venezuela, temiendo incrementos de precios generalizados y una inflación astronómica, atestaron las tiendas de electrónicos importados. Chávez condenó que las tiendas elevaran sus precios y actuó en consecuencia:  el Instituto Venezolano para la Defensa de las Personas en el Acceso a Productos y Servicios clausuró docenas de tiendas por manipulación de precios.

Por otro lado, los estrictos controles de la divisa generaban que los venezolanos que viajaban al extranjero tenían un racionamiento de $2,500 en tarjeta de crédito y $500 en efectivo al año para gastar fuera del país, dejando a algunos sintiéndose atrapados en sus propias fronteras; y los concesionarios de autos estuvieron (y siguen estando) virtualmente vacíos.

A pesar de la controversial aprobación de Brasil, el ingreso de Venezuela al Mercosur, fue una importante victoria para Chávez y para el tratado bilateral, las relaciones extranjeras de Chávez iban mucho mejor que su economía doméstica.  Las relaciones binacionales con Colombia permanecieron extremadamente frágiles por las acusaciones del vecino país de que Venezuela estaba suministrando armas a los rebeldes de las FARC y su decisión permitió que las tropas de los Estados Unidos trabajaran desde siete de sus bases militares. Chávez prohibió la importación de autos colombianos y estableció tropas en la frontera después de diversas muertes sospechosas en ambos lados de la frontera. El asunto se volvió personal debido a estos asuntos binacionales durante una reunión privada de jefes de estado en la cumbre de Grupo de Río en Cancún en febrero de 2010, cuando el presidente colombiano Álvaro Uribe se burló de Chávez: “Sea un hombre… es muy valiente hablando a distancia, pero un cobarde cuando se trata de hablar de frente.” Chávez salió echo una furia.

Algunas encuestas de popularidad, incluyendo una de un grupo conocido como Datanálisis, mostró que la tasa de aprobación de Chávez en 2011 había caído a 46 % – la primera caída por debajo de 50 % desde 2004.  Estos números parecían indicar que el controversial líder se estaba quedando sin combustible.

A pesar de su menguante popularidad, Chávez, incluso después de una batalla pública contra el cáncer de colon, declaró sus intenciones de un cuarto periodo de cuatro años en las elecciones de 2012.  Chávez fue realmente reelecto en 2012, y aun cuando comenzó su cuarto periodo el 10 de enero de 2013, finalmente sucumbió a su enfermedad y murió menos de 2 meses después el 5 de marzo de 2013.

Nicolás Maduro, el vicepresidente, tomó el poder y deberes por el resto del término abreviado de Chávez hasta que se celebraron las elecciones presidenciales. Actualmente Maduro sigue siendo el presidente de Venezuela.